Las emociones en mediación

Cómo trabajar las emociones en mediación

Hoy en día se antoja fundamental dominar la llamada “inteligencia emocional” y con ello establecer un importante “banco de gimnasia” para nuestras emociones. En nuestro campo no podemos dejar de lado este aspecto, por tanto, vamos a hablar de cómo tener en cuenta las emociones en mediación.

Cuando hablamos de las emociones, nos referimos a los estados afectivo que experimentamos, una reacción subjetiva ante las situaciones que nos acontecen de origen innato, influidos por la experiencia que estamos viviendo y que además si se trata de un conflicto con mas razón afloran en su mayor intensidad.

Las emociones tienen la función de adaptarnos a lo que nos rodea, a lo que vemos, a lo que oímos, en definitiva, a lo que sentimos. Es un estado que sobreviene súbita y bruscamente muchas veces, en forma de crisis más o menos violentas y más o menos pasajeras, según los expertos de psico-activa.

En las personas, una emoción produce un conjunto de cogniciones, pensamientos y actitudes sobre los que nos rodea y ocurre, algo que utilizamos para valorar una situación concreta y, por tanto, influyen en el modo en el que percibimos dicha situación. Teniendo en cuenta ésto,  conocer las emociones se antoja como algo fundamental en la formación como mediadores.

Motivaciones, deseos, necesidades e, incluso, objetivos forman parte del destino de nuestras emociones. Ello nos ilumina en las posiciones, intereses y necesidades que tanto tenemos que atender en las personas, aunque siempre exista una parte de sorpresa en las mismas.

Cada persona experimenta una emoción de forma distinta y especial, dependiendo de sus experiencias anteriores, aprendizaje, carácter y de la situación concreta. Incluso me atrevería a decir que “las emociones van por barrios” , según las distintas situaciones vividas y/o adquiridas en tu entorno y educación. Ni qué decir tiene que si unimos la emoción a la situación de conflictos que se viva, las reacciones y situaciones pueden ser totalmente diversas.

Categorías básicas de las emociones

En este breve ensayo me gustaría reflexionar sobre las emociones que consideraríamos básicas, establecidas en 6 categorías.

  • El miedo. Supone la anticipación a una amenaza o peligro que produce ansiedad, incertidumbre, inseguridad. Ante esta situación y ese estado de alarma, el ser humano, según indica el experto Josemi Valle, manifiesta tres espontáneas respuestas: la huida, el ataque o la quietud. Tres situaciones muy distintas que pueden marcar el devenir de  una negociación.
  • La sorpresa.Supone un sobresalto, asombro, desconcierto en la persona. Normalmente es muy transitoria y nos puede dar una aproximación cognitiva para saber qué pasa. Lo inesperado, lo imprevisible, el imponderable, captan poderosamente nuestra atención y destinan nuestra energía para orientarnos y reflexionar sobre su aparición. Con la sorpresa comienzan las predicciones futuras que nos desconciertan al estar hablando de futuro.
  • El enfado o la ira. Supone en nuestro cuerpo una reacción de rabia, enojo, resentimiento, furia e irritabilidad. Nos convertimos en agresivos y, por tanto, con la ira intentaremos en todo caso imponer, sacar nuestro poder. Quizás por ello, sea una de las peores emociones que se pueden vivir en una negociación y que muchas veces las lleva al traste.
  • La aversión. Disgusto o situación de asco, solemos alejarnos del objeto que nos produce aversión. Difícilmente podremos encontrar la asertividad cuando emerge la aversión y sobre todo el reconocimiento al otro.
  • La alegríaFelicidad, diversión, euforia y gratificación.  Estar contento da una sensación de bienestar, de seguridad. Sirve para disfrutar del presente, crecer y desarrollarse. Para que fluya la alegría, y por extensión la felicidad, lo importante no es tener buenos deseos, sino hacernos de un buen repertorio de proyectos que marquen nuestro futuro.
  • La tristeza. Situación de pena, soledad o pesimismo. Nos puede llevar a la depresión. La tristeza motiva a las personas a alterar sus circunstancias buscando ante todo poder  manipular su estado de ánimo. Existe muchas reflexiones  en torno a la tristeza y, sobre todo, como influye en una negociación ante un conflicto, pero lo más relevante, es que un exceso de tristeza provoca quietud, irresolución y, más que nada, puede nublar nuestro verdadero interés en la gestión del conflicto que nos encontremos.

Cada emoción tiene una función, ¿te atreves a profundizar?

Una vez analizadas, sería de enorme interés adecuar las emociones en mediación a lo que llamamos conflicto. Este se manifiesta de formas muy diferentes: una pugna u oposición a una postura; una pelea por algún tema en el que podemos decir que el resultado es incierto; o una situación que podríamos decir es desgraciada y en el que las partes no encuentra la salida.

No debemos olvidar de lo que vengo a llamar, desde hace tiempo, la “radiografia del conflicto”, que situará la emoción en un entorno de poder, percepciones, intereses, necesidades, valores o principios. Todos ellos son elementos que sitúan a la emoción en el panorama del conflicto, de ahí la enorme importancia que tiene gestionar de forma correcta las emociones que surjan porque una mala gestión de la misma, puede llevar a una «carga emocional».

La técnica del semáforo

No podemos cambiar nuestra manera de ser, es decir, sentir enfado, tristeza o miedo, por ejemplo. Pero sí podemos cambiar nuestra reacción ante estos impulsos para no llegar a situaciones de carga emocional. ¿Cómo? Utilizando la técnica del “semáforo”.

Esta técnica, haciendo un símil con la señal de tráfico luminosa, cosiste en que si nos vemos en una situación de alerta roja debemos serenarnos, detenernos y, sobre todo, pensar antes de actuar para no vernos muy afectados.

Si consideramos que la situación no es tan grave, pero debemos estar prevenidos, tendríamos la luz amarilla. En este caso debemos expresar el problema como lo sentimos y, sobre todo, valorar varias soluciones alternativas, proponiéndonos un objetivo positivo.

Por último si consideramos nuestro semáforo emocional debe tener la luz verde significa que podemos actuar, negociar y dialogar como pensemos, intentando conseguir nuestro objetivo.

Los expertos en negociación aseguran que es prioritario reconocer el estado emocional en que nos encontramos antes de tomar una decisión importante. Las emociones son el resultado de cómo evalúa nuestro organismo el entorno. Son respuestas de nuestro cuerpo.

Francisco Javier Alés

Francisco Javier Alés

Abogado, Mediador y Profesor de Loyola Executive Education. Director del Diploma del Especialización en Mediación y Gestión de Conflictos, Director del Foro Internacional de Mediadores Profesionales y Director de la Escuela Sevillana de Mediación. Conferenciante y ponente en numerosos foros y universidades. Coautor del Libro "La Magia de la Mediación".

31 thoughts on “Las emociones en mediación

  1. En relación con el amplio y complejo campo de las emociones, en psicología las emociones se consideran importantes a la hora de establecer contacto con el paciente, debido a que según el campo de las habilidades sociales y de comunicación ,todo comunica y por ende a todo le otorgamos significado. Por ello, a la hora de realizar una entrevista o mediación e incluso relacionarnos con las personas debemos tener en cuenta , para conseguir los objetivos propuestos, una adecuada regulación emocional. No sólo debemos pensar en nuestro tono de voz, sino que resulta preciso controlar nuestra postura corporal, normalmente acompañada de nuestras emociones. Asimismo, si una persona se encuentra nerviosa o tensa, el mediador debe transmitir tranquilidad de manera que ayude a guiar de una manera positiva lo que la persona quiere transmitir. De este modo, finalmente puedo añadir una última reflexión sobre las emociones, nuestros sentimientos y emociones nos ayudan con nuestro ambiente, incluso aquellas como la tristeza o el miedo son esenciales para advertirnos de posibles problemas para nosotros, y la forma sobre cómo aprendamos a manifestarlas, manejarlas será esencial para obtener un equilibrio entre nuestro organismo y nuestro entorno, y como consecuencia obtener una adecuada interacción social.

  2. Queda claro que las emociones juegan un papel muy importante en nuestra vida diaria y, específicamente, en el ámbito de la mediación.

    Es un artículo interesante donde se explica, por un lado, el aspecto común que todos compartimos, las emociones, y, por otro, la individualidad y exclusividad de cada uno en cuanto a la experimentación de éstas.

    Me gustaría añadir el reflejo que realiza el cuerpo de las emociones, permitiendonos llegar a comprender si el otro individuo siente ira, asco, tristeza, alegria, miedo o sorpresa. Sin embargo, no siempre existe una concordancia entre lo que se dice y lo que se siente, por lo que es crucial tener muy en cuenta el lenguaje no verbal (aunque sin olvidar el paraverbal y verbal) para encontrar la clave en ciertas dificultades (coacción).

    Por último, en la mediación suele ocurrir que entre cada una de las partes existen diferentes emociones que llevan al conflicto, siendo tarea del mediador conseguir llegar al conocimiento del por qué, para así encontrar la vía alternativa en la que ambas partes lleguen a un acuerdo.

    Un vídeo que he encontrado en Youtube, explica de forma breve y cómica algunos de los procesos que pueden ser comparados con los que se dan en las partes de una mediación con respecto a las emociones, las cuales se pueden transmitir de forma verbal, paraverbal y no verbal, como ya se ha dicho anteriormente.

    https://www.youtube.com/watch?v=rM4nZhhn3v8

  3. Las emociones en mediación

    La vida es estado de ánimo, la vida son emociones, interpretaciones, vivencias y significados. Somos seres sociales que interactuamos y forjamos nuestros valores a partir de las experiencias vividas. Estas circunstancias que marcan nuestro camino y forjan nuestro ser están teñidas, inexorablemente, de un velo emocional que aporta subjetividad y personalísimo a nuestra historia de vida.

    Las emociones son intrínsecas al ser humano, que experimenta un constante aluvión emocional. Nuestros pensamientos y disposiciones se ven influenciados por los estados emocionales que sentimos. Asimismo, esas emociones que retroalimentan nuestras cogniciones nos hacen adoptar una determinada actitud. Al mismo tiempo, son las actitudes las que nos llevan a comportarnos de un modo determinado, es decir, las que influyen en nuestra conducta. En definitiva, emoción, pensamiento, actitud y comportamiento constituyen cuatro pilares fundamentales en el funcionamiento humano.

    En la intervención que ataña a los mediadores, gestión de conflictos, es esencial tener en cuenta cómo las emociones afectan a nuestra visión del problema. Concretamente, es fundamental saber detectar en qué medida cada una de las partes vivencia, siente y experimenta la disputa, y esto, les hace adoptar una postura determinada, reclamar una serie de cuestiones o exponer sus necesidades. No se trata de un asunto trivial ir analizando la evolución de los clientes en cuanto a la intensidad emocional y exigencias reclamadas. Es decir, sería de esperar que a medida que la tensión emocional se vaya aminorando, la racionalidad aflore y sea más sencillo entablar diálogo y por ende, llegar a acuerdos.

  4. Me ha resultado bastante interesante este post ya que como estudiante de psicología soy consciente de la importancia de las emociones pero post como este hacen que llegue el concepto a muchas más personas.
    Las emociones están tan inmersas en el ser humano que hace que no seamos conscientes que la gran mayoría del tiempo estamos pasando por diferentes estados emocionales y que esto en cierta manera determina nuestra propia conducta. Es decir, influye en nuestra toma de decisiones, e incluso en la forma de relacionarlos con los demás. De ahí que veo esencial que en la mediación se le de el lugar que merece a las emociones y sobre todo el destacar la importancia de que el mediador sepa tanto gestionar como detectar las emociones de las partes implicadas para poder mediar de la mejor manera posible.

  5. Las emociones juegan un papel fundamental en nuestras vidas. Como se puede extraer del artículo, las emociones dan significado a lo que estamos viviendo en un momento concreto y, a su vez, la emoción influye en la propia vivencia.

    Tener y trabajar una buena inteligencia emocional nos ayuda si queremos ser unos futuros profesionales de mediación ya que, detectar una emoción a tiempo y saber gestionarla sería la clave para que las partes puedan dialogar y llegar a un futuro acuerdo. Es importante conocer que las emociones (tanto positivas como negativas) tienen un papel adaptativo muy importante, pero si no se manejan bien, pueden convertirse en todo lo contrario.

    Cuando hablamos de conflictos, damos por hecho que hay decenas de emociones que rodean a ese conflicto, por ello es vital tener unos conocimientos básicos y aprender a encauzar las emociones hacia un camino favorable; enseñar a la persona que puede manejar sus emociones y no que las emociones manejen a ella.

  6. Como en todos los ámbitos de la vida las emociones juegan un papel importante como se dice en el artículo. Por ello, también hay que tenerlas en cuenta al hacer una intervención ya sea como psicólogo, abogado o mediador. Las personas estamos formadas por una mezcla combinada de ideas, pensamientos y sentimientos que están en continua interacción. Llevando a que nuestras conductas estén explicadas por dichas combinaciones.
    Esto nos lleva a que como profesional que trabaja con personas, debemos conocer las emociones y sus posibles significados para poder entender a la otra persona y saber como atenderla adecuadamente. Pero para ello, la mejor forma es empezar a conocernos a nosotros mismos y nuestras emociones, sabiendo trabajar con ellas a la hora de relacionarnos. ¿Cómo vamos a actuar adecuadamente si no sabemos controlar nuestras emociones o no nos las identificamos a nosotros mismos?. Esto es parte de esa «inteligencia emocional» que debemos poseer para tener unas relaciones más fructíferas y que nos llevarían a trabajar de manera más adecuada con los demás. Además, de saber empatizar con el otro y saber que nos comunica no solo verbalmente sino con sus emociones.

  7. Como refleja el artículo, podemos ver la gran importancia de las emociones en nuestra vida diario y en concreto, en el proceso de mediación.
    Las personas somos emociones y dichas emociones son las que nos motivan a alejarnos o acercarnos a distintas situaciones. Por ello, tienen una fuerte repercusión tanto para nosotros mismos como para los demás.
    Además, como vemos en el artículo, las emociones básicas son seis: miedo, aversión, enfado, sorpresa, tristeza y alegría y cada una de ellas tiene una función específica.
    Por último, en mediación, es muy importante el reconocimiento de nuestro estado emocional y una buena gestión emocional. Ello nos permite recobrar la objetividad que necesitamos. Es importante saber qué sentimos cuando pasa algo que no es agradable para nosotros, qué necesitamos y qué estrategia emplear para volver al proceso de manera adecuada. ¿Cómo podemos hacerlo? Mediante la técnica del semáforo citada en el artículo.

  8. Desde luego, las emociones son un elemento muy importante en el ser humano porque condicionan todas las situaciones que viven y las conductas que realizan. Es por ello que en una mediación se deben tener en cuenta las emociones de ambas partes, porque estas estarán influyendo en sus pensamientos y en sus posiciones.
    Es posible que ante un mismo conflicto haya emociones contrarias, por lo que deberemos evaluar cual es la situación del conflicto que vamos a evaluar para que las emociones no supongan un impedimento en nuestra mediación. Es importante que el mediador tenga un conocimiento mínimo sobre inteligencia emocional para que pueda ayudar a sus clientes y a si mismo si lo necesitan durante las reuniones.

  9. Realmente me parece algo muy importante y positivo ser capaces de hablar de inteligencia emocional en un ámbito, que está tomando tanto auge, como es el campo de la Mediación.
    Sí es cierto que las emociones logran motivarnos, controlar nuestros impulsos, regular los estados de ánimo… Y lo más importante, empatizar con los demás.
    Nos permite no sólo convivir con quienes nos rodean, sino entenderlos. Nuestras emociones se basan en experiencias, y eso se puede traducir en memoria, en recuerdos ligados a eventos importantes en nuestra vida, por lo que si no somos capaces de reconocer nuestras propias emociones, difícilmente podremos reconocer las de los demás.
    Es por ello que estoy de acuerdo en que es muy importante tener este punto en cuenta, ya que las personas al hablar sobre cualquier evento de su vida, lo harán con una carga emocional de la que no debemos tener miedo, sino usarlo como punto de información. Es decir, información para poder emplear a la hora de realizar una buena mediación, en el caso en el que el cliente no la aporte de forma verbal sino que lo exprese a través de sus emociones, y regularnos conforme a las necesidades de nuestro cliente, creando un ambiente de confianza y comodidad que propiciará una buena colaboración y, por lo tanto, un buen resultado.

  10. A mi parecer, el papel de las emociones en el proceso de mediación es un tema muy interesante y en algunas ocasiones se encuentra algo apartado e indiferente para la sociedad, pero es primordial su control para una predicción positiva del proceso, debido a que antes de cualquier decisión, hay un flujo de emociones que son las responsables de que las partes mediadas conduzcan hacia el acuerdo o desacuerdo en el proceso de la toma de decisiones.
    Por lo tanto, considero necesaria una supervisión o intervención sobre el control de las emociones por parte del mediador, es decir, asegurar actitudes que favorezcan un clima emocional adecuado, como por ejemplo la escucha activa, la empatía, el respeto del turno de palabra, etc. De la misma manera, considero especialmente relevante el hecho de que el mediador también experimente un autocontrol emocional, con el objetivo de desligar los planteamientos profesionales de desbordamientos emocionales a causa del argumento de las partes y de esta manera, lograr la neutralidad que se requiere durante el proceso para que éste sea efectivo.

  11. Las emociones es algo innato que tenemos como seres humanos, sin embargo, lo que nos diferencia de los animales es la capacidad de pensamiento y control sobre estas.
    Es importante conocer que expresar las emociones es algo corriente y adaptativo (aunque a veces no se encuentre razón de por qué estás triste o enfadado). Lo que hay que valorar es la capacidad de trabajar con nuestras propias emociones y para ello, hay que saber identificarlas y posteriormente estas predispuestos a cambiarlas (a través del pensamiento y la conducta).
    En cuanto a la mediación, es cierto que la experimentación de una emoción puede dificultar una buena mediación (pero con el paso del tiempo, aunque la intensidad de la emoción no sea la misma, pero no desaparece totalmente), pero un buen reto que tendremos como futuros profesionales es trabajar no solo con el problema que nos plantean los clientes, sino ayudar a los clientes a trabajar con sus emociones, ya que es algo que nos va a acompañar toda nuestra vida.

  12. La inteligencia emocional cómo bien dice este artículo es crucial para nuestra labor como mediadores, esta incluye la capacidad de entender y gestionar nuestras emociones y también de las personas que nos rodean, en concreto, las partes que intentan mediar entre sí para llegar a un objetivo común. Por esta razón, veo necesario que el mediador que actúe tenga conocimiento acerca de la psicología emocional o bien tratarse de un equipo de mediadores que incluyan personas formadas jurídica y psicológicamente.
    Este hecho es de vital importancia, ya que las personas que acuden a un mediador quieren paliar un conflicto en el que indudablemente se ven afectados por sus emociones, tanto es así que las personas pueden tomar decisiones basándose en sus emociones y dejando a un lado lo racional. En cualquier caso, las emociones están presentes y por eso deben tenerse en cuenta a la hora de realizar la mediación, es más, las emociones negativas que son las que más afloran en estos casos son aquellas que persisten más a largo plazo en los individuos que las positivas.
    En conclusión, las personas formadas como mediadores deben tener la capacidad de escuchar a las partes activamente, dejando así la posibilidad de que se expresen en su totalidad y una vez que exista el desahogo emocional y se sientan comprendidos, la alianza entre el mediador y las partes se hará más fuerte y confiable para poder llegar juntos a un acuerdo mutuo y satisfactorio.

  13. El artículo destaca muy bien la importancia que tienen las emociones para el proceso de mediación y también el hecho de que una emoción es un sentimiento muy subjetivo y puede variar considerablemente en cada individuo. Para mí, este es un aspecto clave y frecuentemente descuida. Como Señor Ales menciona en su artículo, la gente no sólo nacen con diferentes predisposiciones emocionales, además estas predisposiciones se modifican por el ambiente y sus experiencias.

    Así un método que calma uno puede trastornar al otro. También el mismo comportamiento puede ser causado por diferentes emociones. Por eso, la quietud puede ser una expresión de miedo o de tristeza, dependiendo de las predisposiciones y las experiencias.

    Por lo tanto, no sólo es necesario para un mediador, teóricamente conocer las emociones, sino también se sabe cómo reconocer, clasificar y trabajar con ellos. Esta es probablemente una de las principales razones para, además de abogados, psicólogos estén bien cualificados para trabajar como mediadores.

  14. Como las emociones de las personas influyen en sus decisiones, cuál influye más a la hora de ir a mediar ¿el miedo, la ira o cualquiera otra?. Después de leer este artículo, y dado que un mediador trabaja con personas (protagonistas directos o indirectos), he llegado a la conclusión que un buen mediador necesita una buena inteligencia emocional y no solo empatía, como un buen terapeuta, ya que a en cualquier etapa de una mediación es importante que el mediador sepa que emociones están presentes, en cada momento, para saber por dónde y cuándo trabajar el qué.

  15. Hoy en día las emociones en todos los seres humanos estan a flor de piel, y dependiendo de cada situacion y la persona se puede reaccionar de manera distinta, como bien dice en el articulo, cada emocion tiene una funcion y bien es asi que nos permite diferenciarnos de otras personas puesto que aunque la emocion sea la misma, cada persona tiene un modo de canalizarla y expresarla al mundo, es por esto que en el mundo de la mediacion, mediar con emociones valga la redundancia es dificil puesto que hay que ser lo mas objetivo posible atendiendo a las necesidades de los que van a contactar con los mediadores.

    Es por ello que es muy util saber diferenciar que y como interpretamos las emociones.

  16. Es muy importante tener en cuenta las emociones en este ámbito y no solamente lo judicial y lo legal. A veces olvidamos al encontrarnos dentro de un despacho que somo personas que trabajan con otras personas con sentimientos, emociones y experiencias y creencias propias.
    Para conseguir una mediación satisfactoria es fundamental que la tercera persona, es decir, el mediador o mediadora, posea lo que denominamos «inteligencia emocional», es decir, ser consciente de sus propias emociones y las de los demás, saber identificarlas y actuar de la forma más adaptativa posible en consecuencia.
    Cuando nos cuentan una historia, es natural que inconscientemente tendamos a una postura u otra y que también afloren ciertas emociones según nuestros valores e intereses; sin embargo, el mediador debe ser consciente de ello y actuar de la forma más neutral (recordemos que la función del mediador no se basa en su opinión personal, sino en que las dos personas que tiene frente a él lleguen al acuerdo que ellos quieren de la forma más libre posible).
    Estoy totalmente de acuerdo con la técnica explicada en el artículo, la «técnica del semáforo». Es una forma de trabajar nuestra inteligencia emocional, ya no solo como profesionales, si no sobre todo como clientes.
    Las emociones son algo complicado de conducir adecuadamente, por ello pienso que cualquier persona, ya sea en mediación o en cualquier otra profesión en la que se trabaje con personas, debe tener unos conocimientos básicos de inteligencia emocional y psicología.

  17. Hoy en día la mediación jugar un papel muy relevante en la sociedad, siempre lo ha tenido pero ahora mas debido a que la palabra mediación se esta usando con más frecuencia y esto hace que la gente se interese más en saber que es la mediación, esa palabra mágica que pronunció Puigdemont ; pues la mediación se podría definir como el proceso en el cual un profesional mediador a través de sus habilidades ayuda a solucionar un problema en el cual están inmersas dos partes, siempre que estas ponga de su parte y este dispuestas a ceder algo, para llegar a un solución final en las que ambas partes salgan lo mas satisfechas posibles.
    Para que este proceso se lleve por el buen hay que utilizar la inteligencia emocional para conocer a ambas partes ver como las palabras que el mediador utiliza le pueden gustar o disgustar , como disminuir la tensión del primer encuentro en la mediación, para todo eso hay que intentar ponerse en la situación de cada una de las partes ver como intuir sus reacciones.
    en mi opinión si no se usarán las emociones o la inteligencia emocional a la hora de la mediación seria casi imposible por no decir imposible que el problema a mediar se pudiera resolver de manera satisfactoria.

  18. Tanto en mediación, como en todas partes, el control de las emociones es fundamental para afrontar cualquier situación o problema. Para poder gestionarlas, debemos conocerlas. Una educación en inteligencia emocional es necesaria, ya que, el día de mañana, puede ahorrarnos muchos conflictos. Cuando es necesaria una mediación entre personas que un día se apreciaron, e incluso lo hacen en el presente, el papel de la emoción que están sintiendo, es protagonista. Si conseguimos que nombren sus emociones y las transformen en algo positivo, el acuerdo será mucho más sencillo, además de enseñarles que si tienen la emoción al rojo vivo, deben parar, si está en amarillo, deben ser prudentes, y buscar la luz verde para que puedan expresar y reconocer lo que sienten.

  19. Mediadores y psicólogos poseen características similares a la hora de hablar de emociones. Al igual qué, para ser un buen psicólogo, es de gran importancia ser capaz de observar y manifestar nuestras propias emociones y apreciar las emociones ajenas, en el ámbito de la mediación, también es de especial importancia desarrollar lo que dicho con otras palabras se conoce como, inteligencia emocional.
    A la hora de actuar como mediador hay que tener en cuenta que las personas se rigen por emociones, y más aun cuando existe un conflicto. Por ello, en un proceso de mediación se ha de tener en cuenta la gestión de las emociones y no obviarlas, ya que esta acción nos distancia de lo que en verdad necesitamos. El hecho de mostrar lo que de verdad se siente, puede facilitar a la persona a solucionar una situación conflictiva, usando la empatía como pilar fundamental.
    Existen diversos tipos de emociones, pero la forma de actuar de cada una de ellas es diferente en cada persona. Pudiendo facilitar la negociación en la mediación, o haciendo de esta un proceso totalmente imposible. Para ello debemos tener en cuenta estas emociones, y regularlas de tal manera que no afecte negativamente a la mediación.
    Por norma general, cuando nuestras emociones son agradables es porque nuestras necesidades están satisfechas, pero cuando nuestras emociones son desagradables es porque no hemos cubierto del todo nuestras necesidades. Extrapolando esto último al proceso de mediación, en general, las personas que solicitan una mediación es porque sus necesidades no están del todo satisfechas, por ello el mediador ha de tener en cuenta que es lo que sienten esas personas para conocer qué es lo que necesitan, y negociar de tal manera que ambas partes estén satisfechas.
    En relación a la técnica del “semáforo”, nombrada en este ensayo, considero que sería útil que las personas que solicitasen una mediación, conociesen esta técnica ya que muchas personas desconocen que es importante entender nuestro estado emocional y saber gestionar nuestras emociones. Por ejemplo, en una situación de ira, debemos de saber de qué manera actuar para no guiarnos por impulsos y vernos en una situación no deseada.
    En definitiva, tanto el mediador como las partes que solicitan la mediación deben de ser conscientes de que manera actúan las emociones en el organismo, y de qué modo se deben gestionar para que se pueda llevar a cabo el proceso de mediación.

  20. El texto comienza resaltando la importancia que tiene la «inteligencia emocional» en los mediadores y fundamentalmente en mediación.
    Los mediadores deben de conocer el papel que juegan las emociones en la solución de un conflicto. En muchas ocasiones las emociones son clave para la supervivencia del ser humano tanto a nivel cognitivo como motivacional y emocional, ya que en todos los conflictos que nos acontecen en la vida es vital valorar y tener presente las motivaciones, deseos y necesidades que manifiestan las partes enfrentadas ante un mismo conflicto para ayudarles a llegar a una solución justa, duradera, estable y equitativa basada en los intereses, posiciones y necesidades de ambas partes.
    En definitiva y cómo podemos observar en el símil del semáforo emocional un buen mediador es aquel actúa, dialoga y negocia cuando todas las emociones están equilibradas, es decir en luz verde con el fin de ayudarles a llegar a un acuerdo por sí mismos.

  21. Desde el punto de vista de la psicología aplicado al campo de la mediación, es importante como viene mencionando el artículo, el correcto uso de nuestras emociones, saber controlarlas y usarlas, de forma que no nos hagan actuar de forma que nosotros no haríamos, es decir, que la carga emocional nos supere es algo que hay que aprender a controlar.
    Como conclusión me gustaría añadir, que no sólo es importante el uso correcto de las emociones sino también su correcta expresión con el lenguaje no verbal. Las emociones son una parte de las personas que siempre estarán presentes a lo largo de una mediación, es por ello que son tan importantes.

  22. Las emociones han sido consideradas una línea de investigación importante dentro de la regulación emocional, debido a que existen continuamente problemas emocionales en la sociedad, es decir, nos encontramos en una sociedad portadora cada vez más, de enfermedades a causa del desconocimiento de la regulación emocional.
    Un dato importante, es que aquellas personas que reciben un entrenamiento en desórdenes emocionales, tienen como resultado mayores beneficios en sus organismos.
    De este modo, podemos observar hasta qué punto las emociones afectan a nuestra vida, y como consecuencia estas influyen en nuestros estados de ánimo, nuestro cuerpo y en numerosos procesos cognitivos (memoria, sueño). Asimismo, cuando una persona se encuentra con un estado de ánimo depresivo esta evita la interacción con las demás personas.
    Por ello, desde la psicología, se ha ido considerando, a lo largo de las investigaciones, sobre la importancia de mantener una adecuada regulación emocional en consulta, para la realización de una entrevista o en la realización de una mediación.
    Cuando la persona acude a consulta, se enfrenta en primer lugar a la ansiedad que le produce el descontrol de la situación y la incertidumbre, todo ello como consecuencia del miedo. Cuando esto ocurre, el entrevistador o mediador, debe de conocer las habilidades necesarias para disminuir esa fuerte emoción, en niveles más bajos. De este modo, la consulta se podrá realizar de una manera más relajada y el paciente se sentirá más cómodo para hablar sobre su problemática.
    Tras lo comentado anteriormente, podemos concluir, que las emociones no nos producen efectos negativos, el causante de dichos efectos es una mala gestión de las mismas. Por lo tanto, podemos extraer que la clave de una adecuada relación con el paciente o cliente, se encuentra en conseguir que la persona realice una regulación emocional , gracias a sus habilidades.

  23. Las emociones como bien sabemos, son tan importantes para la adaptación a nuestro entorno y supervivencia como si de la alimentación se tratase, estas nos guían y nos marcan en todas las decisiones que tomamos casi en nuestro día a día, es por esto que debemos aprender a controlarlas y trabajar en nuestra inteligencia emocional, como marca el articulo la técnica del semáforo, es una buena herramienta de autocontrol, aunque no es fácil llegar a controlarla sobre todo cuando se trata de una situación de «alerta roja» que nos puede llegar a desbordar y sucumbir a nuestros impulsos, empeorando el resultado, haciendo esto incluso irreversible.

    Nosotros como mediadores debemos tener en cuenta y ampliar nuestro conocimiento en el campo de la inteligencia emocional, ya que es tan importante saber gestionarla como conocer la gestión del resto, más aun cuando se trata de intentar resolver un conflicto entre dos personas, en el que como es lógico las emociones están a «flor de piel», y muy probablemente el control de ellas por parte de los afectados no será el correcto y nuestra función es mediar para llegar a una solución con la mínima carga emocional y el mínimo daño posible.

  24. En primer lugar, me encantaría destacar el gran avance que supone para la mediación tener en cuenta aspectos tan personales, y a la vez determinantes, cómo las emociones de las partes que forman el caso de mediación en el que se esté interviniendo.
    Como bien podemos leer en el artículo, a la hora de buscar solución a un conflicto, el estado afectivo de los individuos influye. En la mayoría de los casos las emociones presentes durante el desarrollo de la mediación suelen ser negativas por lo que sería muy interesante seguir avanzando en este campo e introducir la estimulación de la inteligencia emocional. Además, mediante una labor multidisciplinar, sería positivo contemplar conceptos que están muy relacionados con las emociones como por ejemplo: el control de impulsos, empatizar con la parte contraria, tolerar la frustracion en caso de que la solucion no sea la mas esperada, etc.

  25. Primero definiría las emociones como una comunicación. Una comunicación que se va hacer hacia uno mismo y hacia los otros. Los pensamientos y sentimientos se comunican, lo que tal vez es difícil de explicar a través de la comunicación verbal. Las emociones se identifican en seis básica, pero al final se pueden distinguir muchas, y dependen de la individualidad de la persona y lo que es capaz de comunicar con ellas. En mediación, la comunicación es necesaria y es necesario tener en cuenta el componente emocional, y es gracias a este que un buen mediador puede entender las necesidades de sus clientes y el efecto que el problema o conflicto tienen sobre este último. Para mí, el mediador siempre debe alentar la expresión de emociones como parte de su actividad profesional. Los sentimientos que se expresan de manera explícita o implícita, pueden ayudarnos a entender las necesidades y las prioridades de los clientes y reconstruir de manera más detallada el caso. El que pienso ser más interesante es el aspecto puramente subjetivo para que todos experimenten diferentes emociones. Este permite que cada caso, problema o conflicto sea único.

  26. El conocimiento de nuestras propias emociones y el saber controlarlas es una capacidad que dependiendo de la persona se va adquiriendo con mayor o menor facilidad, pero que con el paso del tiempo ha ido tomando cada vez más importancia para cualquier trabajo o situación de la vida diaria.
    El mundo laboral ha evolucionado dando cada vez mas importancia a la persona, tanto trabajadores como a los clientes. Un ejemplo de esto en el caso de la mediación es el comienzo de la incorporación de psicólogos mediadores a la par que abogados. Por el simple hecho de que se necesita personal experto capaz de entender la situación desde un punto de vista mas emocional, ya que en una intervención por lo que he podido ver domina equitativamente la parte emocional y la parte material. Muchas veces lo que necesitan las partes es simplemente entenderse a nivel psicológico mas que a niveles materiales. Por ello es necesario entrenar a los futuros mediadores en este aspecto al igual que también veo crucial el entrenamiento de los psicólogos en ámbito jurídico.
    Por otra parte , el hecho de tener conciencia de la propia inteligencia emocional a la hora de intervenir juega un papel fundamental, porque igualmente puede influenciar en la forma en la que el mediador intervenga. Para concluir diría que en este ámbito todo el mundo tiene una capacidad de mejora muy amplia, porque siempre habrá situaciones que superen la paciencia o situaciones en las que creamos tener el control y se nos vayan de las manos, hay que saber enfrentar dichas situaciones sin llegar a un punto de «desesperación» emocional, pero hay que saber reconducir de forma que la solución sea la mejor para todas las partes.

  27. ¿Razón o corazón?
    A lo largo de nuestra vida, se nos ha planteado en numerosas ocasiones dicha pregunta. Atendiendo al corazón como sinónimo de emoción y sentimiento. Sin embargo, tal y como dice en este artículo, las emociones no constituyen algo que podamos dejar a un lado, sino que juegan un papel fundamental a la hora de tomar cualquier decisión de nuestra vida.
    Es más, en la mayoría de las ocasiones, son las causantes del resultado de nuestros actos.

    En la mediación es importante que se trabaje con la inteligencia emocional, enseñando a las partes a controlar las emociones, ponerles nombre, saber cómo responder sin dejarse llevar por la impulsividad y buscar así, el acuerdo de una forma eficaz y reflexiva. Los mediadores tienen en sus manos la capacidad de enseñar al otro a cambiar la «luz de su semáforo».

    Tanto el mediador, como las partes implicadas en el conflicto, pretenderán lograr una solución satisfactoria y que mejore la vida de los enfrentados a mejor. Así pues, me gustaría recordar lo que Daniel Goleman afirmó: «la inteligencia emocional representa el 80% del éxito en la vida».
    En otras palabras y respondiendo a la pregunta con la que inicié el comentario, sólo lograremos ese porcentaje de éxito cuando trabajen juntos cabeza y corazón.

  28. En efecto, las emociones juegan un papel fundamental en nuestras vidas. Aunque existan seis grandes categorías básicas donde encuadrar las emociones, cada una de ella tendrá notables diferencias en función de quién sea la persona que experimente la emoción. Es por ello que tanto en mediación como en cualquier otro ámbito, se torne crucial conocer las emociones y los estados afectivos de cada persona, ya que éstas también influyen con notoriedad en la toma de decisiones. Por ello, debemos plantearnos que si trabajamos en mediación con las emociones como uno de los principales objetivos, ayudaremos a los involucrados a que el camino hacía el acuerdo sea más sencillo.
    Blanca Repiso Luque-Romero
    Psicología
    Córdoba

  29. Las emociones juegan un papel muy importante en la conducta humana y, por ende, también son muy importantes en las relaciones humanas. Es aquí donde entra en juego la mediación, que no es sino una interacción entre personas donde la aparece la figura del mediador que es alguien que intenta que las otras personas que forman parte del conflicto se pongan de acuerdo.

    Dicho esto, creo que un apunte muy importante que no se menciona en el artículo es que las emociones son físicas. La experiencia de cada sujeto es subjetiva pero las emociones son procesos físicos que producen una serie de sintomatología fisiológica en nuestros cuerpos (principalmente catalogados como malestar o bienestar) y todo esto es cuantificable de una forma objetiva. Por ejemplo, el miedo o ansiedad hacen que nos suban las pulsaciones por minuto y aumenta la respiración, el asco crea nausea, ante la sorpresa abrimos los ojos y aumentamos nuestro campo visual, etc. Lo que quiero decir con esto es que pese a que cada uno interpreta lo que le ocurre a su cuerpo, tenemos evidencia tangible de que la emoción no es ningún tipo de invención abstracta que haya regurgitado la psicología como mucha gente piensa. Y es que todas estas reacciones automáticas que las emociones producen en nuestro cuerpo ante los distintos estímulos (tanto externos e internos) tienen mucho sentido desde una perspectiva evolucionista, aquel que se ve cegado por la ira en una discusión tiene más papeletas de ganar en caso de que se llegue a la violencia porque esta ira se ha encargado de desprender la famosa adrenalina en sus sistema nervioso.

    Llegados a este punto es inevitable la siguiente cuestión: ¿qué emociones favorecen la negociación? La que seguramente nos pueda favorecer más por conseguir que el sujeto se encuentre en un estado de asertividad, calma y buena disposición es la felicidad o bienestar. Pero, ¿realmente estamos felices durante un conflicto? Lo normal es que no, pero si podemos hacer algo que haga a nuestros clientes más felices durante la mediación entonces hagámoslo. Por último, quisiera que no olvidáramos otra emoción que nos podría ser de gran utilidad en mediación: el miedo. ¿Por qué el miedo? Porque en el miedo encontramos también sumisión y alguien sumiso es alguien que cede ante el conflicto. Quizás no sea muy ético o preferible inducir el miedo a no llegar a un acuerdo en nuestros clientes para que cedan, pero ahí está la posibilidad y cada profesional que valore si este camino es conveniente para llevar la negociación.

  30. Este artículo establece una relación fundamental entre las emociones y un proceso de mediación. Es muy importante ser consciente del estado en el que te encuentras cuando inicias un proceso de mediación ya que podemos tomar decisiones precipitadas debido a una mala gestión de las mismas, por ejemplo, en el caso de un conflicto tras un divorcio, debemos tener en cuenta que tras dejar una relación es normal que la otra persona nos genere una serie de emociones hasta procesar nuestra situación actual, por ejemplo, podemos estar enfadados profundamente con la otra persona y precipitarnos al decidir solo por »fastidiar» a la otra persona. Debemos ser conscientes que es un estado transitorio y que la situación aun es reciente y no pensamos con claridad. A la hora de hacer una mediación debemos estar abiertos al dialogo y al acuerdo, es decir, debemos dejar en casa estas emociones negativas y frenar al semáforo en rojo para poder conseguir una solución optima tanto para una parte como para otra, de manera contraria la mediación seria mucho mas difícil y el acuerdo podría no llegar a darse o no ser el más adecuado.

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