Atrévete a ser feliz

claves para alcanzar la felicidad

Hace algún tiempo en un post sobre la felicidad que realice con ocasión de la invitación que recibí para hablar sobre la felicidad en el Consulado de Colombia de Sevilla, comentaba que “la felicidad se construye con actos en el día a día que te hará ser consciente de que transitas junto a ella” y, por tanto, debemos ser conscientes de la búsqueda de la misma.

Pero, necesito que sepas que intentar ser feliz es un trabajo diario, que se produce con actitud, con ganas, mientras la conciencia “riega” el terreno que cultivas para ello, ¿quieres atreverte a ser feliz? Pues acompáñame.

¿Cuáles son tus claves para alcanzar la felicidad?

La felicidad es algo que se comparte con quienes están a nuestro alrededor, pero debemos tener cuidado para contagiar bienestar y, sobre todo, para evitar  contagiar un espacio que nos haga infelices a nosotros o a los demás.

Primero: Respira profundo para conseguir energía positiva

Esto te va a permitir pensar cómo puedes ser feliz y basándote en la historia de ‘El Alquimista’, ¡ve a por ello!

Los mediadores estamos acostumbrados a trabajar en “zonas de conflicto” enseñando cómo se puede salir de ellas desde un punto de vista positivo, pero siempre observamos que las personas esperan que de forma “fortuita” les llegue algo. No saben muy bien qué, pero piensan en algo que les de felicidad y puedan vivir mejor.

La felicidad no es más que un viaje continuo en el que te encuentras piedras y caminos rectos y curvos, pero sobre todo que te hace disfrutar de él y de todas las cosas que surgen, así como las personas que se cruzan contigo.

Para intentarlo y conseguirlo dicen los expertos que “abandones tu rutina” sin mirar atrás y comienza a realizar actividades que aporten un pequeño cambio a lo que siempre hiciste, pero eso sí ¡empieza a vivir la felicidad sin tener que buscarla! Si la buscas permanentemente, te puede crear cierta infelicidad y, sobre todo, ansiedad de que nunca estás feliz.

Así, en este camino, te recomiendo que sonrías a los demás, que perdones siempre y, sobre todo, que te relajes porque no siempre puedes controlarlo todo. No puedes gustarle a todo el mundo, por eso, sé tu mismo. Al igual que el deportista empieza su actividad respirando profundamente, hazlo tú también.

Segundo: Fíjate en la naturaleza, mira a tu alrededor e intenta modificar tu destino

Siempre se identifica la felicidad con tener el mejor coche, el mejor trabajo, más dinero o el mayor de los reconocimientos profesionales. Así se piensa culturalmente.

En realidad, no son malos destinos, pero más que destinos son consecuencia de tu día a día siendo feliz. Por eso, es necesario ver lo que tenemos alrededor, mirar lo que ocurre, ya que muchas veces no nos damos cuenta o fijamos en el devenir más puro: la naturaleza. Algo que por su sencillez, se convierte en extraordinario.

“El éxito no es la clave de la felicidad. La felicidad es la clave del éxito. Si amas lo que estas haciendo, entonces serás exitoso”  -Albert Schweitzer-

Quién hace cosas  día a día para la llamada “cultura de la paz o el acuerdo” seguramente vivirá grandes momentos de felicidad  que le hagan conseguir esas metas que considerabas tu destino, pero que son consecuencia de tu “esfuerzo por vivir en paz”  .

Cuando las personas manifiestan ser  felices, tienden a ser optimistas, empáticos, asertivos  y a tener confianza en uno mismo. Estos aspectos amplían las oportunidades para llegar lejos en la vida, luego “ser feliz” supone poder encontrar lo que te apasiona para dedicarle tiempo. El resto llegará.

Tercero: Vive el aquí y ahora para ser un ‘feliciólogo’

Una película que pongo mucho a mis alumnos en los cursos es “Kun fu Panda”, un film de dibujos animados que habla de la superación y, sobre todo, de asumir como eres. Una de mis frases favoritas es la que una sabia y experimentada tortuga le dice al oso protagonista:

“Te preocupas mucho por el pasado y éste no lo podemos cambiar. También te preocupas por el futuro y éste nadie sabe cómo será. Por eso te animo a que te preocupes por el hoy que es un regalo y por eso se llama presente”. 

Es una frase antológica que nos hace reflexionar sobre la importancia que tiene a aprovechar cada momento para ser feliz. Debemos abrazar el presente para afrontar el futuro, sin olvidar la experiencia del pasado.

El presente te pertenece, lo estás viviendo, puedes hacer feliz a quien tienes al lado y, sobre todo, construirlo paso a paso. Ponte manos a la obra. Te aseguro que consigues ser feliz día a día y dormir con la conciencia tranquila si eres tú mismo, algo que además te hace libre.

El trabajo diario entre las claves de un mediador para ser feliz

Cuarto: Huye del vampiro emocional y rodéate de gente positiva

Hace poco, redactaba un artículo de verano  y hablaba del “vampiro emocional” en el que reflexionaba sobre este tipo de personas que  se acercan a nosotros muchas veces para hacernos ver “lo mal que está el mundo” y, otras veces, porque al vernos sonreir y con la mirada al frente, de alguna manera quieren “nutrirse” de nuestra felicidad para buscar la suya.

Un importante estudio de expertos concluía que la felicidad de uno, depende en gran medida, de la felicidad de las personas de quién se rodea. Por eso, los feliciólogos decimos  que es necesario poner firme a ‘tu ego’.  Muchas veces nuestro ego nos hace narcisistas y ésto nos dificulta la tarea de contagiar esa felicidad a nuestro entorno. Puede ser porque no prestamos atención o porque construimos una coraza para defendernos del virus del “vampiro emocional”.

Por eso, es necesario saber elegir quiénes estarán a nuestro lado, ya que la influencia tanto positiva como negativa es muy grande, y así hablar del tiempo, el trabajo, el cuidado de niños o la fortuna, puede ser de una forma u otra agradable en función del punto de vista que le dé quien nos rodea.

Eso no quiere decir, como dicen mis hijas, “que estemos en los mundos de yupi”. Ver las cosas de modo optimista nos hace tener una mayor seguridad para afrontar los problemas que nos surgen o dicho de otra forma “ver el vaso medio lleno y no medio vacío”.

Quinto: Realiza alguna actividad tanto física como emocional

Realizar alguna actividad física hace que desarrollemos en nuestro interior una sensación de liberación, de estar bien con uno mismo y eso también se construye. La verdad que entiendo será igual que la hagas individual o colectiva, pero sobre todo que no exista sufrimiento, ni enfrentamiento, en el que lo sano recuerda es participar, no ganar.

La rutina no ha de ser siempre la misma, es decir, puedes alternar actividades físicas con días relajados en el que no te apetece nada, pero lograr hacer el esfuerzo de activar tu cuerpo relaja tu mente y permite que al final del día te sientas  más feliz… y a lo mejor algo cansado, ¿por qué no?

Y nuestra mente también necesita de esa “gimnasia” racional. El control de las emociones suponen una gimnasia para la mente y, por tanto, dominar la “resiliencia” en el camino que comenzamos al nacer.S

Sexto: Da las gracias y acompaña siempre al que lo necesita 

Dar gracias a los demás cuando están junto a nosotros o a nuestro Dios, según la religión que profesemos, nos acerca más a que se nos devuelva esa gratitud con creces y,sobre todo, que el entorno lo sintamos más agradable.

Te hace ser consciente que estas disfrutando de la vida y de quien te rodea. Y te vas fijando en detalles que antes no dedicabas tiempo para ello.

No me digáis que hoy en día no es maravilloso recibir felicitaciones de nuestros amigos, aunque sea por Facebook, que nos recuerda la onomástica. O ver que un buen día nos llega un e-mail o una carta de felicitación. O recibir un Whatsapp donde te felicitan por Navidad o te agradecen algo que le enviaste a alguien. Rápidamente nos sale una sonrisa y, sobre todo, nos recuerda a la persona emisora… ¡pues haz lo mismo!

Todo ello nos hará  pensar en la suerte que tenemos de ser como somos y estar con quien estamos.

También cuando dedicamos un par de horas a otras personas, la sensación es de que hemos aprovechado más el  tiempo y generamos “esperanza en los demás”, allí donde se encuentra nuestra alma. Siempre he dicho que cuando los sevillanos decimos “adiós miarma” no estamos más que reconociendo a quien dejamos atrás y que con él se queda nuestra amistad, nuestra “alma”.

La felicidad se construye con pequeños actos en el día a día, gestos con los que tomarás conciencia de que caminas junto a ella y te reconfortarán con frases como “hay que ver que siempre te veo sonriente” o “¿Cómo tienes tiempo para todo?”.

Amigos lectores… ¡sed felices, pero, sobre todo, contagia esa felicidad! Todos los necesitamos. Atreveros a alcanzar el horizonte que os habéis marcado en vuestra vida (cada uno tiene el suyo), un horizonte compuesto por lo que soñáis (vuestro cielo) y lo que hacéis (vuestra tierra). En esa unión es donde se encuentra vuestra felicidad.

Francisco Javier Alés

Francisco Javier Alés

Abogado, Mediador y Profesor de Loyola Executive Education. Director del Diploma del Especialización en Mediación y Gestión de Conflictos, Director del Foro Internacional de Mediadores Profesionales y Director de la Escuela Sevillana de Mediación. Conferenciante y ponente en numerosos foros y universidades. Coautor del Libro "La Magia de la Mediación".

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