Ulysse: el intercambio académico cuando tienes discapacidad física

Despedida Ulysse en Loyola

Ulysse es un estudiante internacional procedente de Francia que ha realizado su programa de intercambio académico en la Universidad Loyola Andalucía. Quizás su Erasmus lo ha vivido de manera especial ya que Ulysse tiene una discapacidad física. Una experiencia que le ha cambiado la vida y que nos cuenta él mismo.

¿Cómo ha sido la experiencia de intercambio en la Universidad?

Ha sido una experiencia maravillosa y muy enriquecedora. Desde el primer día he recibido una acogida increíble tanto por parte del personal universitario como de los alumnos. Así, mi adaptación se ha hecho muy fácil.

Además, me he hecho amigos cordobeses y Erasmus de todo el mundo con quienes he podido compartir momentos inolvidables. Hay tanto buenos recuerdos que es difícil escoger uno en concreto. Si tuviera que hacerlo, elegiría los 10 km que hice con varios amigos de la universidad en la carrera de Entreculturas. El ambiente era excepcional y no importaba nuestra nacionalidad, nuestras diferencias, o si estabas andando o en silla de ruedas porque en ese momento el sentimiento de equipo y el objetivo de alcanzar la meta era más importante que el individuo y nuestras diferencias.

Carrera Entreculturas
Ulysse con varios estudiantes de Loyola en la carrera de Entreculturas.

Siempre diré que este Erasmus me ha permitido vivir unos meses extraordinarios de inmersión en la cultura española y sobre todo teniendo la oportunidad de conocer personas que hoy son mucho más que simples amigos.

¿Por qué te decidiste por esta universidad?

Desde que soy un niño, me encantaba España y su cultura. La Universidad Loyola Andalucía tiene una gran calidad humana, siendo más parecido a una familia que a una universidad con instalaciones enormes en las cuales el alumno se convierte en un número. Además, esta universidad está muy bien calificada y tiene muchas universidades socias en el extranjero.

¿Cómo es hacer un intercambio con una discapacidad física? ¿Cómo ha sido este reto? ¿Has encontrado muchas dificultades?

Desde mi punto de vista, hacer un intercambio con una discapacidad física, no es muy diferente de hacerlo como cualquier estudiante. Para todos hay dificultades que deben superar: todo lo relacionado con la llegada en un entorno desconocido, con una cultura y un idioma diferente. Entonces, no hay una gran diferencia.

Sin embargo, pienso que la diferencia surge durante la preparación antes del intercambio. En efecto, esta fase debe ser más elaborada y cuidada de lo normal. Así, todas las necesidades complementarias relacionadas con la discapacidad pueden ser identificadas y solucionadas antes de la salida del alumno al extranjero para así irse tranquilo. Tal y como lo decía el escritor italiano Niccolo Tommaseo, “el futuro es el pasado en preparación”.

 

 ¿Por qué crees que es tan bajo el número de alumnos discapacitados que se atreven a hacer un intercambio?

Pienso que el problema puede venir de varios factores que se acumulan y que acaban por desalentar al alumno con una discapacidad:

El freno económico

Para la mayoría de las personas con necesidades especiales, el principal freno es el económico. En general, cuando una persona con discapacidad se quiere ir al extranjero para estudiar necesita más recursos económicos a fin de responder a las necesidades de cada uno. Esto puede variar según las patologías o simplemente según los hábitos de cada uno.

Así, además de las necesidades usuales como el alojamiento, la comida, el vuelo de ida y de vuelta… un discapacitado debe financiar muchos gastos complementarios.

El miedo

El segundo freno para salir de Erasmus puede ser también el miedo de vivir solo en un país nuevo y así salir de su zona de confort. Las ganas de irse se mezclan con un sentimiento de temor a lo desconocido. Esto puede ser porque durante un periodo el estudiante va a perder sus hábitos y deja su rutina para vivir una aventura. Para una persona minusválida las necesidades complementarias de adaptación cotidianas pueden aumentar considerablemente la angustia y así bloquear a la persona. Las ganas iniciales de salir denominadas distrès (un stress malo) paralizan a la gente, impidiendo así que la gente haga lo que le gustaría hacer. Pero, el distrès no lo causa únicamente el miedo a lo desconocido o las necesidades complementarias, esto también viene del entorno familiar o del social. Así, los padres y la familia desempeñan un papel fundamental y difícil sobre todo antes de una primera salida, porque deben encontrar un equilibro en la tranquilidad que permita una buena preparación del viaje.

Otra de las diferencias la encontramos desde el punto de vista social. Hoy, en nuestra sociedad, para muchas personas parece difícil o inconcebible que una persona con necesidades especiales pueda salir de intercambio. Se pueden producir dos efectos: uno positivo y otro negativo. En cuanto al positivo, la gente puede apoyar al discapacitado y motivarlo para irse de intercambio. Sin embargo, desde el punto de vista negativo, puede parecer que es un reto inaccesible. Por eso, debemos conseguir que todo el mundo en general piense que es un desafío perfectamente alcanzable.

La desinformación

Otro problema mayor que encuentran los Erasmus minusválidos es la desinformación. En efecto, muchos chicos y chicas con discapacidad ni tan siquiera se plantean el hacer un Erasmus porque desconocen que tienen apoyos para ello. Sin embargo, existe además del dossier clásico un dossier de ayuda especial para los minusválidos. Estas ayudas pueden ser de varios tipos como por ejemplo financieras, humanas o logísticas y están calculadas en función de las necesidades de cada uno.

Ulysse y Borja reunidos
Ulysse reunido con Borja Martín en su despacho

¿Qué ha supuesto el intercambio en tu vida?

Es difícil hablar de uno mismo, pero diré que he necesitado un gran esfuerzo sobre todo en la preparación la cual comenzó aproximadamente 6 meses antes del inicio de mi Erasmus. Además, ha supuesto un aprendizaje para mejorar mi español. También, he necesitado valor porque era la primera vez que he dejado mi familia francesa para irme al extranjero. Sin embargo, estos esfuerzos no representan nada en comparación con todo lo que he podido vivir aquí.

¿Qué te ha gustado más de esta experiencia? ¿Y de la universidad?

Lo que me ha gustado más de este intercambio son los momentos compartidos con mis amigos de todas nacionalidades porque durante los mismos se creaba un ambiente especial relacionado con el multiculturalismo. Durante esos ratos, cada uno aprende un poco más de la cultura de los otros lo que permite adquirir otra visión sobre el mundo mucha más abierta.

En la Universidad creo que lo que más me ha gustado es tener la oportunidad de montar proyectos grupales con gente de todas las nacionalidades a pesar de nuestras diferencias en el modo de proceder. Eso es un ejemplo perfecto de que con ganas de trabajar y la aportación de cada uno de su propia visión cultural y sus habilidades, las fronteras del mundo desaparecen en un abrir y cerrar de ojos.

¿Repetirías?

Sí, por supuesto que repetiría si fuera posible. De hecho, el año próximo tengo un periodo de prácticas de 6 meses que me encantaría poder realizar en Córdoba. A día de hoy tengo muy buenos amigos en Córdoba y seguro que vamos a vernos muchas veces en vacaciones. Lo que es difícil es que ahora tengo 2 vidas diferentes, una en Francia y otra en España. Entonces como no puedo estar en 2 lugares a la vez, estoy obligado a alternar entre una y otra. También es cierto que gracias a las nuevas tecnológicas podemos seguir en contacto fácilmente a pesar de la distancia.

Despedida Ulysse
Despedida de Ulysse con personal de Loyola

¿Qué le dirías a un alumno que tiene discapacidad y está pensando irse de intercambio?

Le diría simplemente que tiene que irse sin dudar a pesar de los miedos que pueda tener. Lo más importante es sobre todo hacer lo que te apetece y no desalentarte escuchando las reticencias de algunas personas, porque si tienes ganas de irte, nadie puede impedirte vivir momentos excepcionales en un programa de intercambio.

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